milescapadas

Capileira: la escalera blanca del Barranco de Poqueira

Casas blancas de Capileira escalonadas en la ladera del Barranco de Poqueira, con las cumbres de Sierra Nevada al fondo

A más de 1.400 metros de altitud, colgada del flanco sur de Sierra Nevada, Capileira corona el trío de pueblos blancos del Barranco de Poqueira, junto a Pampaneira y Bubión. Es la Alpujarra granadina en estado puro: arquitectura bereber, aire limpio de alta montaña y un silencio que solo rompen el agua de las acequias y las esquilas del ganado. Si buscas desconectar de verdad, has encontrado tu sitio.

Un pueblo de terraos y tinaos

Capileira no se parece a ningún otro pueblo andaluz que hayas visto. Sus casas, herederas de la tradición bereber del Atlas, se apilan ladera abajo con terraos (cubiertas planas de launa, la pizarra gris local) y tinaos, esos pasadizos cubiertos donde la calle se mete literalmente bajo las viviendas. Piérdete por el barrio bajo, busca las chimeneas con sombrerete que humean casi todo el año y asómate a los miradores del Tajo del Diablo y del Perchel, con el barranco entero rendido a tus pies. La iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza, del siglo XVIII, y el pequeño museo de artes y costumbres completan el paseo urbano.

Senderismo: del barranco al techo de la península

Aquí empieza (o acaba) parte de la alta montaña de Sierra Nevada, y las opciones para caminar son inagotables:

  • La ruta circular de los tres pueblos del Poqueira, entre acequias, castaños y huertos en bancales.
  • El sendero hacia La Cebadilla, aldea de una antigua central hidroeléctrica, siguiendo el río Poqueira.
  • Para montañeros curtidos, la aproximación al Mulhacén, techo peninsular con sus 3.479 metros; en verano un servicio de microbús del parque nacional acerca desde Capileira hasta el Alto del Chorrillo, ahorrando kilómetros de pista.

La altitud impone respeto: el tiempo cambia deprisa y las pendientes son serias. Unas botas de montaña con tobillo sujeto, una mochila de senderismo con capas de abrigo y una cantimplora siempre llena son el equipo mínimo sensato, incluso en pleno agosto.

La despensa alpujarreña

Después de una caminata, pocas cosas reconfortan como un plato alpujarreño: papas a lo pobre, huevo frito, morcilla, longaniza y jamón de la sierra, servido sin complejos. La zona es tierra de jamones curados al aire de la montaña —los del vecino Trevélez son célebres—, de quesos, migas y potajes de castañas. Para llevar a casa, busca las jarapas, las coloridas alfombras tejidas a mano que cuelgan de las puertas de los talleres artesanos.

Cuándo ir y cómo llegar

  • Primavera: el barranco estalla en verde y los almendros y cerezos ponen las flores.
  • Otoño: castañares dorados y luz limpia, quizá la época más bonita.
  • Invierno: nieve en las cumbres y ambiente de refugio; lleva buen abrigo.
  • En coche, Capileira está a poco más de una hora de Granada por la A-44 y la carretera de la Alpujarra, una subida llena de curvas y miradores.

Capileira es un pueblo para llegar sin prisa, calzarse las botas al amanecer y acabar el día junto a la chimenea con un plato caliente. La montaña andaluza tiene muchos rostros, pero pocos tan auténticos como este. Ven a comprobarlo caminando.

Foto: Mark Chinnick · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons