En el norte de Cáceres, allí donde el Valle del Ambroz se arruga contra la sierra, Hervás presume de tener uno de los barrios judíos mejor conservados de España. Casas de adobe y entramado de castaño, callejuelas que se estrechan hasta casi tocarse y un río que baja cantando de la montaña: esta escapada tiene todos los ingredientes para enamorarte, sobre todo si la haces en otoño.
Perderse por la judería
El barrio judío de Hervás, declarado conjunto histórico-artístico, es un laberinto de calles empinadas que conserva el trazado medieval de la comunidad sefardí que lo habitó hasta finales del siglo XV. Recorre la calle Rabilero, busca la travesía del Moral —una de las calles más estrechas de España— y déjate llevar hasta la calle de la Amistad Judeo-Cristiana, cuyo nombre resume el espíritu del pueblo. Baja después hasta el puente de la Fuente Chiquita, sobre el río Ambroz: es la estampa más fotografiada de Hervás, y con razón. Si te gusta llevarte a casa buenas imágenes, una cámara de viaje encontrará aquí rincones en cada esquina, especialmente con la luz rasante de la tarde.
Más allá del barrio judío
Hervás no se acaba en la judería. En la parte alta, la iglesia de Santa María de Aguas Vivas ocupa el solar de un antiguo castillo templario y regala buenas vistas del valle. Merecen parada también el palacio de los Dávila, sede de un museo dedicado al escultor Enrique Pérez Comendador, y el curioso Museo de la Moto y el Coche Clásico, una colección sorprendente para un pueblo de montaña.
Castaños, senderos y una vía verde
El entorno es otro de los grandes tesoros de Hervás. El castañar Gallego, a un paseo del casco urbano, es un bosque centenario que en otoño se convierte en una alfombra de oro y cobre; no es casualidad que el Otoño Mágico del Valle del Ambroz, declarado fiesta de interés turístico, tenga aquí uno de sus escenarios estrella. Para rutas más llanas, la Vía Verde de la Plata recorre el valle sobre el antiguo trazado del ferrocarril, perfecta a pie o en bici. Los caminos del castañar ganan barro y hojarasca en temporada de lluvias, así que unas zapatillas de trekking impermeables te dejarán disfrutar del bosque sin pensar en dónde pisas.
Dónde comer y qué probar
La gastronomía del Ambroz es seria: cabrito asado, migas, setas de temporada y, como no podía ser de otra manera, castañas en todas sus formas. En otoño muchos establecimientos preparan menús micológicos y dulces de castaña que quitan el sentido. Acompáñalo con vinos de pitarra de la zona y habrás cenado como un rey del valle.
Cuándo ir y cómo llegar
Cualquier época es buena, pero el otoño es sencillamente espectacular, y en verano el pueblo es base ideal para refrescarse en las piscinas naturales del valle. Hervás está junto a la autovía A-66 (Ruta de la Plata), a unos 40 minutos de Plasencia y 2 horas y media de Madrid, lo que la convierte en una escapada redonda de dos días.
Pasear Hervás es viajar en el tiempo sin prisa y con los cinco sentidos. Ven en otoño, súbete al castañar y entenderás por qué a este valle le llaman mágico.
Foto: Kolforn (Kolforn) · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons