Considerada la isla donde nace el tiempo, la Isla de Tonga está ubicada en la costa de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Se trata de una pequeña ínsula ubicada en el Parque Nacional Abel Tasman. Rodeada por la reserva Marina de la Isla Tonga, este pequeño paraíso terrestre dota de una floreciente colonia de lobos marinos y una fisionomía marina sin precedentes.
Se le considera la isla donde nace el tiempo ya que si la visitamos, jugaremos a una especie de juego futurista ya que contamos con 24 horas de diferencia con el resto del mundo. Única isla del Pacífico que no ha sido colonizada, la Isla de Tonga es todo un paradigma emergido de las entrañas del océano Pacífico.
Teniendo de vecinas a las famosas islas Samoa y Fiyi, se diferencia de ellas, en no constar de grandes cadenas hoteleras ni gran cantidad de turistas. Se podría decir que se trata de una isla de playas con imprevistos desiertos de arcilla blanca y arrecifes naturales con apenas un grupo de viajeros aparte de sus nativos tonganos.
Una isla tan desconocida como inexplotada, donde lejos de las mundanas tiendas y chiringuitos con las típicas postales y granizados veraniegos, se extienden fales o pequeños resorts de bajo impacto medioambiental como Eueiki Island Eco Resort, o The Island Explorer. En ellos podrás aprovechar sus instalaciones y practicar voléibol, kayak o Snorkel.
Aquí cuidado con el reloj vital, ya que sus tiendas y edificaciones, incluyendo, museos, a veces abren únicamente 3 horas al día.
El archipiélago consta de tres principales bifurcaciones de islas en las que se encuentran Tongatapu, donde está su capital, Nuku’alofa y norte, Ha’apai y Vava’u; los tres separados por más de cien kilómetros de mar abierto. En ellas podrás realizar excursiones a la caldera volcánica de Tofua y las islas apenas habitadas de Lifuka y Uoleva. En ellas disfrutarás de su fauna marina migratoria y sus arrecifes intactos, rodeados de cuevas naturales y extendidas a lo largo de kilómetros y kilómetros de "agua de nadie".


