En lo alto de un páramo de los Montes Torozos, asomada como un balcón a la inmensidad de Tierra de Campos, Urueña es un pueblo diminuto con dos superpoderes: una de las murallas medievales mejor conservadas de Castilla y el título de primera Villa del Libro de España. Aquí, donde apenas viven un par de centenares de vecinos, hay más librerías que bares. Difícil imaginar mejor refugio para una escapada tranquila.
Un pueblo forrado de libros
Desde 2007, Urueña forma parte de la red internacional de villas del libro, como la galesa Hay-on-Wye. Por sus calles empedradas se reparten una decena de librerías especializadas de lo más variopinto: libro antiguo y de ocasión, caligrafía, vino, cuentos ilustrados, temática taurina o cinematográfica… A ellas se suman talleres artesanos de encuadernación y el centro e-LEA Miguel Delibes, dedicado a la lectura y la escritura, que organiza exposiciones. El plan es sencillo y delicioso: callejear, hojear, charlar con los libreros y salir con la mochila más pesada de lo previsto.
La muralla y el mirador infinito de Tierra de Campos
La villa conserva casi completo su recinto amurallado de los siglos XII y XIII, con dos puertas —la del Azogue y la de la Villa— y un paseo de ronda por el que caminar viendo atardecer. Desde el mirador junto a la muralla, la vista de Tierra de Campos es hipnótica: un océano de cereal que cambia de color con las estaciones, del verde tierno de la primavera al dorado del verano. Abajo, solitaria en medio del campo, la ermita de la Anunciada, único ejemplo de románico lombardo-catalán en la meseta, compone una de las estampas más fotografiadas de Valladolid. El paseo hasta ella es llano y corto: llévate una esterilla de picnic, un libro recién comprado y algo de queso de la tierra, y tendrás la tarde perfecta al pie de la ermita.
Más cosas que ver
- La iglesia de Santa María del Azogue, gótica, presidiendo el caserío.
- El Museo de la Música con la colección de instrumentos del mundo reunida por el músico Luis Delgado, una sorpresa mayúscula en un pueblo tan pequeño.
- Los restos del castillo, integrados en el cementerio, en un extremo del recinto.
- A un cuarto de hora, el monasterio de Santa María de La Santa Espina y los palomares de barro de Tierra de Campos.
Sabores de la meseta
En los mesones de la zona mandan el lechazo asado, el queso de oveja, las sopas castellanas y los vinos de las cercanas denominaciones Rueda y Toro. Nada sofisticado, todo honesto: cocina de páramo para comer despacio.
Cómo llegar y cuándo ir
Urueña está a unos 50 minutos de Valladolid y a poco más de dos horas de Madrid, siempre en coche. Cualquier época vale: la primavera y el otoño pintan el cereal de colores cambiantes, y en invierno la niebla del páramo le da un aire de novela. Si te apetece alargar la ruta por Medina de Rioseco, Toro o los palomares de la comarca, una guía de viaje de Castilla y León te descubrirá joyas de esta España serena que no suele salir en los titulares.
Urueña es el destino soñado para viajar sin ruido: tú, una muralla milenaria, el horizonte infinito y todos los libros del mundo. ¿Se puede pedir más?
Foto: L. Vadillo - MaLéPhotoSpain · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons