En pleno Campo de Calatrava, a un paso de Ciudad Real, te espera uno de los pueblos con más personalidad de toda La Mancha. Almagro huele a teatro, a encaje de bolillos y a berenjenas aliñadas, y presume de un casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico que se recorre a pie con una sonrisa puesta. Si buscas una escapada que mezcle cultura, gastronomía y mucho sabor castellano, apunta este nombre.
La Plaza Mayor y el Corral de Comedias
Todo en Almagro gira en torno a su Plaza Mayor, una de las más bonitas de España: un rectángulo alargado flanqueado por soportales de columnas de piedra y dos pisos de galerías acristaladas pintadas de verde, herencia de la época en que los banqueros centroeuropeos se instalaron en la villa. Bajo esos soportales se esconde la joya del pueblo: el Corral de Comedias, un teatro del siglo XVII que ha llegado a nuestros días prácticamente intacto, con su patio empedrado, sus galerías de madera y sus candiles. Es el único corral de comedias del mundo que se conserva completo y en activo, y entrar en él es viajar directamente al Siglo de Oro. Cada verano, además, el pueblo entero se convierte en escenario con su famoso festival de teatro clásico, que llena de vida calles, patios y claustros.
Palacios, conventos y museos que no te puedes saltar
Más allá de la plaza, Almagro guarda un patrimonio sorprendente para su tamaño:
- El Museo Nacional del Teatro, con trajes, escenografías y documentos que repasan siglos de escena española.
- El almacén de los Fúcares, antiguo depósito de los banqueros alemanes que administraron las minas de la zona, con un patio precioso.
- El convento de la Asunción de Calatrava, con un claustro renacentista de dos plantas que quita el hipo.
- El Museo del Encaje y la Blonda, dedicado a la artesanía que todavía verás practicar a las encajeras en las puertas de sus casas.
Para no perderte ningún rincón del Campo de Calatrava y sus castillos cercanos, viene muy bien llevar en la mochila una guía de viaje de Castilla-La Mancha con la que improvisar rutas por la comarca.
Berenjenas de Almagro y cocina manchega
Aquí se come de maravilla. El bocado estrella son las berenjenas de Almagro, encurtidas y aliñadas con pimentón, hinojo y ajo, con Indicación Geográfica Protegida: pídelas de tapa en cualquier bar de la plaza. Completa el festín con pisto manchego, queso curado, tiznao o unas gachas, y remata con dulces conventuales. Si te aficionas, en las tiendas del pueblo venden tarros para llevarte la despensa a casa.
Cuándo ir y consejos prácticos
La primavera y el otoño son ideales para pasear sin prisa; en julio el festival de teatro llena el pueblo de ambiente, aunque conviene reservar alojamiento con antelación. El verano manchego aprieta de lo lindo, así que en esas fechas muévete a primera hora, hidrátate y no te olvides de una gorra transpirable para las horas centrales del día. La luz dorada del atardecer sobre las galerías verdes de la plaza es un regalo: merece la pena llevar una cámara de fotos compacta para capturar ese momento y los patios encalados de las casas señoriales.
Cómo llegar y qué ver cerca
Almagro está a unos 25 minutos en coche de Ciudad Real, y también cuenta con estación de tren regional. Ya en la zona, puedes completar la escapada con el castillo de Calatrava la Nueva, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel o la vecina Villanueva de los Infantes, otro escenario del Siglo de Oro.
Teatro, encaje, berenjenas y una plaza irrepetible: Almagro es de esos pueblos que se disfrutan a telón abierto. Ve, aplaude y repite.
Foto: Angel Aroca Escámez · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons