En la confluencia de los ríos Avia y Miño, Ribadavia lleva siglos viviendo del vino y de la historia. Fue corte del rey García en el siglo XI, cuando Galicia tuvo reino propio, y hoy es la capital indiscutible del Ribeiro, la denominación de origen más veterana de Galicia. Su casco medieval, con uno de los barrios judíos mejor conservados del noroeste, es de los que se recorren con la boca abierta… y con una taza de vino en la mano.
El barrio judío, un viaje al medievo
Ribadavia acogió durante siglos una próspera comunidad judía dedicada al comercio y al vino, y su huella sigue viva en el trazado de la judería: callejones estrechos, arcos de piedra, casas con soportales y rincones como la Porta Nova que parecen congelados en el tiempo. Pasea sin rumbo entre la Praza Maior, alargada y porticada, y la iglesia de la Magdalena, y busca las panaderías que elaboran dulces de inspiración sefardí siguiendo recetas tradicionales. A finales de agosto, la Festa da Istoria convierte el pueblo en un mercado medieval gigante, con vecinos vestidos de época y hasta moneda propia, el maravedí: si puedes cuadrar la escapada por entonces, hazlo.
Castillo, iglesias y miradores
El castillo de los Sarmiento, condes de Ribadavia, preside el casco antiguo con sus murallas y su recinto abierto a la visita, escenario de espectáculos en verano. Completa el paseo con las iglesias románicas de Santiago y San Xoán y el convento de Santo Domingo, y sube hacia la parte alta para ver los tejados del pueblo con los viñedos en bancales al fondo. La foto de las cepas doradas en octubre, con la vendimia recién terminada, es de las que justifican el viaje: si te apasiona ese momento de luz, una cámara evil para viajes le sacará todo el partido a los atardeceres sobre el Avia.
Ruta del Ribeiro: bodegas y tazas
Aquí el vino no es un complemento, es el argumento. Estas son las paradas obligadas de cualquier ruta:
- Bodegas del Ribeiro: muchas, familiares y abiertas a visitas con cata; pregunta en la oficina de turismo por las que puedes ver ese día.
- Treixadura, godello y loureira: las uvas blancas que dan fama a la zona; pide el vino en la tradicional taza de porcelana blanca.
- Tapeo por el casco: pementos en temporada, empanada, pulpo y quesos gallegos para acompañar.
- Museo etnográfico y del vino: para entender cómo el Ribeiro moldeó la comarca desde la Edad Media.
Alrededores: termas y viñedos
A un paso del pueblo, las pozas termales de Prexigueiro, en plena naturaleza, son el broche perfecto tras un día de caminatas. Y si te apetece estirar las piernas, los senderos entre viñedos y aldeas de la ribera del Avia regalan paisajes de bancales centenarios. Para estas rutas, en las que el tiempo gallego cambia de opinión varias veces al día, agradecerás una mochila de senderismo con funda de lluvia donde llevar agua, algo de picar y la chaqueta sin miedo a los chaparrones.
Cuándo ir
La primavera y el veranillo de septiembre-octubre, con la vendimia y los colores del viñedo, son los momentos estrella; agosto suma el ambientazo de la Festa da Istoria. Ribadavia está a media hora de Ourense por autovía y tiene estación de tren, así que no hay excusa.
Historia real, vino con siglos de fama y un casco antiguo que parece un decorado: Ribadavia es una de esas escapadas que entran por los ojos y se quedan en el paladar. Salud, y que no falte la taza de Ribeiro.
Foto: Contando Estrelas from Vigo, España / Spain · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons